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Opinión

Las campanas de la yola

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villetaUna parte importante importante de los dominicanos somos olvidadizos e insensibles. La mejor muestra se da con el reciente naufragio, donde una veintena de personas perdió la vida, mientras viajaba ilegalmente a Puerto Rico.

El morbo de una mayoría insensata se regocija o llora,   cuando las informaciones salen en los

Polvo de pupitres

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pruebas-nacionalesLa  reforma del sistema educativo nacional es una gran necesidad. No modificaciones realizadas para satisfacer a organismos internacionales, o a contratistas de la cultura.

Tenemos amargas experiencias en el pasado, cuando técnicos de las Naciones Unidas y otros organismos implementaron cambios sustanciales en la educación que no han valido para nada.

Triste es el paso por el sistema educativo dominicano de Lorenzo Guadamuz, quien se convirtió en un secretario adunto, ahora sería ministro,  que disponía como un rey tronante.

Los trabajadores en la picota

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villetaLas leyes laborales nunca han funcionado en el país. El tribunal de Trabajo no ha pasado de un ejercicio limitado. Los patronos siempre ganan. Los obreros demandan, y se tranzan, o no son atendidas sus reclamaciones.

El Código de Trabajo fue bituperado durante muchos años, porque se consideraba que era una herencia de Trujillo.Sin embargo, ese

¿Balaguer fue un simple soplón?

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villetaLa revolución del 24 de Abril del 1965 no fue planificada  como una explosión de masas, terminando en una guerra civil, por los sectores que buscaban la vuelta a la Constitucionalidad sin elecciones. Los contactos eran para dar un golpe de Estado para reponer a Juan Bosch.

Es la decisión del Triunvirato de apresar a los militares conspiradores, que provoca que éstos busquen apoyo popular. Los militares y el pueblo en la calle se  oponen al gobierno de facto, y a los guardias de   San isidro.

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